Carlos H. Lozano/Editor Redpalabras.com
Houston, TEXAS. Octubre 22/2026.
El sur de Texas es su escenario. Pero ya no hay micrófono, banda ni acordeón. Hay una campaña política, un apellido conocido y una pregunta mucho más difícil que aprenderse una canción: ¿puede convencer a la gente que alguna vez bailó sus canciones, de que ahora también puede representarla en Washington?

Durante 31 años, Bobby Pulido aprendió a medir una multitud de una manera muy particular: por el instante en que comenzaba a cantar “Desvelado” y miles de personas dejaban de hablar para cantar con él. Ahora mide algo diferente. Votos. El 17 de octubre, Pulido ofreció en Edinburg, Texas el último concierto de su carrera musical. Después de tres décadas, cerró oficialmente una etapa que comenzó cuando era joven y que lo convirtió en uno de los rostros más conocidos de la música tejana. Pero la política no es completamente nueva para él.
Pulido estudió ciencias políticas antes de que la música cambiara sus planes. Su padre, Roberto Pulido, es una leyenda del género y su familia tiene profundas raíces en el Valle del Río Grande. Ahora intenta convertir esa familiaridad con la comunidad en algo diferente: una candidatura al Congreso. Su argumento más sencillo es también el más personal: “Yo soy de aquí.” Y en el sur de Texas, eso cuenta.
Durante la campaña, Pulido ha recorrido comunidades, escuelas, negocios y reuniones familiares. Su campaña dice que ha tenido contacto directo con decenas de miles de votantes. En una ocasión, después de que su rival, la republicana Mónica De La Cruz, cuestionara si la elección debía decidirse por quién podía tocar en una quinceañera, Pulido respondió de una manera muy suya: comenzó a ofrecerse para tocar gratuitamente en ellas.

Pulido va arriba en algunas encuestas
La más reciente, realizada del 13 al 16 de octubre, coloca a: Bobby Pulido (D): 51% a Mónica De La Cruz (R): 44%. Entre los votantes latinos, Pulido tendría una ventaja todavía mayor: 57% contra 40%. Y entre independientes, 55% contra 33%. Eso es particularmente llamativo porque Donald Trump ganó este distrito por aproximadamente 18 puntos en 2024. Por eso una victoria de Pulido sería un vuelco político importante.
El “discurso” de un cantante y la respuesta fue inmediata.
Cerca de mil invitaciones llegaron a su campaña en apenas 24 horas de haber anunciado su candidatura. La escena resume buena parte de su estrategia: no presentarse como un político que llega a la comunidad, sino como alguien que ya pertenece a ella. Su discurso tampoco encaja perfectamente en las etiquetas políticas tradicionales. Pulido se identifica como demócrata, pero habla de una frontera segura, es propietario de armas y evita buena parte de las guerras culturales nacionales.
Su mensaje se concentra en asuntos más cotidianos: el costo de la vivienda, la salud, el empleo y la posibilidad de que una familia pueda progresar. Dice que la gente no quiere que le digan que es pobre. Quiere oportunidades para dejar de estar quebrada. Ese mensaje adquiere especial importancia porque el Distrito 15 no es territorio sencillo para un demócrata. Donald Trump ganó allí por un amplio margen en 2024, y Mónica De La Cruz representa el giro republicano que ha experimentado el sur de Texas.

Pulido está apostando a que ese giro no sea irreversible. Que muchos votantes siguen teniendo raíces demócratas. Que quieren una frontera segura, pero también atención médica. Que quieren trabajar, pero necesitan que el dinero alcance. Y que, al final, quieren a alguien que entienda su vida. En su último concierto estaban sus hijos, su esposa y sus padres. Frente a él estaba un público que lo había acompañado durante buena parte de su vida. Un cantante termina una canción. Un político nunca sabe exactamente cuándo termina una campaña. Por eso quizá la mejor manera de contar esta historia no sea decir que Bobby Pulido dejó de cantar para entrar en política. Es más sencillo. Dejó el escenario, pero decidió quedarse con el público. Durante tres décadas hizo que el Valle cantara. Ahora quiere conseguir que el Valle vote.