Carlos H. Lozano/Editor redpalabras.com Agosto 24/2026
¿Cuándo hay elecciones libres en Venezuela? La pregunta del millón. La respuesta es una moneda en el aire. Pero lo cierto es que la actualidad de Venezuela es extraordinariamente distinta. El país está atravesando una transición política todavía incompleta, con cambios importantes en el poder, en la economía y en la relación con Estados Unidos.
La elección presidencial todavía no está definida ni tiene un proceso electoral plenamente establecido y aunque nadie garantiza un futuro político acertado, en el escenario electoral debe aparecer María Corina Machado y ese es el escenario electoral que se está negociando en Venezuela
También ha sostenido que el regreso de María Corina a Venezuela podría producirse próximamente, algo que tendría enorme importancia para una eventual candidatura presidencial. Washington tiene una influencia determinante sobre la transición venezolana y la discusión no se limita a quién será candidato, sino a qué tipo de transición permitirá Estados Unidos.

Hay además un escenario de negociación entre sectores del Gobierno interino y la oposición sobre las condiciones para llegar a nuevas elecciones. La discusión incluye aspectos como el Consejo Nacional Electoral, garantías para los candidatos y la participación de María Corina Machado.
¿Qué significa esto?
La interpretación es importante porque no parece estar viendo una elección inmediata y convencional, sino una transición en la que primero deben resolverse las condiciones políticas. Y aquí hay una cuestión fundamental: ¿serán elecciones realmente competitivas o una elección negociada que permita al chavismo conservar parte del poder?, es la pregunta a resolver.

Delcy Rodríguez está al frente del Gobierno, tras la salida de Nicolás Maduro del poder en enero de 2026 y asumió como presidenta interina. Estados Unidos está desempeñando un papel central en el proceso de estabilización y transición. Un informe reciente del Congressional Research Service señala que Washington plantea tres etapas: estabilización, recuperación económica/reconciliación y transición política. Pero, Delcy sigue llevando el lema “que no hay garantías” parta elecciones libres, es decir ganando tiempo para fortalecerse y midiendo a ver quién se rinde, o si Diosdado Cabello resiste o lo “capturan”. Aun hay una recompensa millonaria por su cabeza.
Mientras Maduro permanece detenido en Estados Unidos y su figura prácticamente ha desaparecido de las negociaciones internas del chavismo. Incluso antiguos aliados están comenzando a distanciarse de él.
El gran interrogante: ¿cuándo habrá elecciones libres? Este es probablemente el punto más importante. El Gobierno interino y sectores de la oposición han comenzado negociaciones para reconstruir instituciones. Recientemente hubo un acuerdo para renovar el Tribunal Supremo de Justicia, algo considerado un posible primer paso hacia una apertura política, aunque todavía existe mucha desconfianza.
La oposición de María Corina Machado continúa reclamando una verdadera transición democrática. Machado ha dicho que pretende regresar a Venezuela antes de finalizar 2026 y volver a competir por la Presidencia. El problema es que todavía no existe un calendario electoral definitivo que garantice elecciones presidenciales plenamente libres y competitivas.
Estados Unidos está utilizando el petróleo venezolano como una de las principales herramientas para impulsar la recuperación económica. Al mismo tiempo, Washington mantiene parte de la arquitectura de sanciones, aunque ha comenzado a flexibilizar algunas restricciones. El Departamento del Tesoro ha emitido nuevas licencias relacionadas con Venezuela durante 2026. Esto ha provocado una situación paradójica: Venezuela está abriendo nuevamente su industria petrolera a compañías internacionales mientras todavía no ha completado su transición democrática. El petróleo vuelve a ser protagonista. Este es uno de los cambios económicos más importantes.
Empresas internacionales como Shell, BP (British Petroleum) y Schlumberger están regresando o ampliando su presencia en Venezuela. También se han anunciado acuerdos con compañías estadounidenses para aumentar la producción petrolera y de gas. Pero existe un problema enorme: la infraestructura petrolera venezolana está deteriorada.
Los puertos venezolanos están sufriendo grandes dificultades para manejar el aumento de exportaciones. Algunos buques han tenido que esperar hasta 30 días, mientras que la capacidad exportadora ronda actualmente 1,25 millones de barriles diarios, muy por debajo de los niveles históricos del país.
La crisis eléctrica continúa y a pesar del nuevo escenario político y del regreso de inversiones petroleras, la vida cotidiana de los venezolanos sigue siendo muy complicada. En varias regiones los apagones y racionamientos llegan de 6 a 11 horas diarias, especialmente en zonas como Maracaibo. El deterioro de las centrales, la falta de mantenimiento y las dificultades financieras siguen afectando al sistema eléctrico. Venezuela todavía está lejos de una normalización y está en una especie de “transición controlada”. La gran pregunta para los próximos meses es si Venezuela pasará de un gobierno interino respaldado internacionalmente a una verdadera democracia mediante elecciones libres. El petróleo puede proporcionar los recursos para reconstruir el país, pero sin una reforma institucional profunda existe el riesgo de que simplemente se produzca una reconfiguración del poder chavista, en lugar de una democratización completa.