Carlos H. Lozano/Editor Redpalabras.com
Septiembre 23/2026
La nueva alfabetización. Durante décadas hablamos de la importancia de aprender a leer y escribir. Después llegó la alfabetización digital: saber utilizar un ordenador, navegar por internet y manejar las nuevas plataformas. Ahora aparece una nueva competencia: saber convivir con la inteligencia artificial.
El desafío es decidir qué queremos seguir haciendo nosotros, cuando la tecnología puede hacerlo casi todo. Entre algoritmos, pantallas y respuestas instantáneas, ¿qué lugar queremos seguir reservando para lo humano, lo cercano y lo hecho a mano?
Pero la GRAN pregunta es… ¿Amenaza, oportunidad o una herramienta para avanzar?

La inteligencia artificial dejó de ser una tecnología del futuro. Ya forma parte del trabajo, la educación, la búsqueda de información y la vida cotidiana de millones de personas. Para la comunidad latina en Estados Unidos, la pregunta ya no es si la IA llegará, sino cómo aprovecharla sin perder el control sobre la información, el trabajo y la identidad.
Hace apenas unos años, hablar de inteligencia artificial parecía reservado a ingenieros, grandes empresas y laboratorios tecnológicos. Hoy basta con abrir un teléfono para encontrarse con herramientas capaces de escribir textos, traducir idiomas, crear imágenes, resumir documentos, responder preguntas o ayudar a organizar una jornada laboral.
Los latinos también están incorporando estas herramientas a su vida cotidiana. Una encuesta del Pew Research Center realizada entre el 17 y el 23 de febrero de 2026 encontró que el 49% de los adultos hispanos en Estados Unidos afirma haber utilizado alguna vez un chatbot de inteligencia artificial, como ChatGPT, Gemini o Copilot. La proporción es prácticamente igual a la del conjunto de adultos estadounidenses, también del 49%.
Pero detrás de ese porcentaje hay una realidad mucho más amplia: estudiantes que utilizan IA para estudiar, pequeños empresarios que la emplean para preparar contenidos, trabajadores que buscan ahorrar tiempo y familias que recurren a estas herramientas para encontrar información.
La IA ya está en el trabajo
Uno de los cambios más importantes está ocurriendo en el mundo laboral. Según el mismo estudio, el 37% de los trabajadores hispanos que utilizan chatbots afirma emplearlos para tareas relacionadas con su trabajo. Entre los adultos hispanos que utilizan estas herramientas también aparecen otros usos: buscar información (41%), entretenimiento (27%) y crear o editar imágenes o vídeos (24%).
Para un pequeño empresario latino, por ejemplo, una herramienta de IA puede ayudar a redactar una publicación para redes sociales, traducir un anuncio, preparar una presentación o generar ideas para una campaña. Para un estudiante, puede convertirse en un tutor disponible a cualquier hora. Para un trabajador bilingüe, puede servir como apoyo para traducir o revisar documentos.
Pero la facilidad también plantea una pregunta importante: ¿qué ocurre cuando una herramienta que aumenta la productividad comienza a transformar las tareas que realizan las personas?
La respuesta todavía está evolucionando. La IA puede sustituir determinadas tareas, pero también puede crear nuevas formas de trabajo y exigir nuevas habilidades. Por eso, más que pensar únicamente en empleos que desaparecerán, el debate también pasa por determinar qué conocimientos necesitarán los trabajadores para adaptarse.

Una generación que aprende con IA
La relación entre los jóvenes y estas tecnologías es especialmente significativa. El uso de chatbots es mucho mayor entre los adultos jóvenes: el 66% de los estadounidenses de 18 a 29 años y el 61% de quienes tienen entre 30 y 49 años dicen haber utilizado alguna vez estas herramientas, frente al 42% entre las personas de 50 a 64 años y el 23% entre los mayores de 65.
En las comunidades latinas, esto abre una conversación que va más allá de la tecnología y se plantean varias preguntas:
¿Qué significa estudiar cuando existe una herramienta capaz de explicar una materia en segundos? ¿Cómo cambia la relación entre profesores y estudiantes? ¿Dónde termina la ayuda tecnológica y comienza la dependencia?
Y quizás una de las preguntas más importantes: ¿están todos los jóvenes teniendo las mismas oportunidades para aprender a utilizar la IA?
El acceso a la tecnología no garantiza automáticamente que una persona sepa utilizarla de manera eficaz. Saber formular preguntas, comprobar información, proteger datos personales y reconocer errores de una IA son habilidades que adquieren cada vez mayor importancia.
El idioma también importa y para la comunidad latina, existe además una dimensión cultural.
La inteligencia artificial puede facilitar el acceso a información en español y ayudar a quienes viven entre dos idiomas. Puede traducir, corregir textos y adaptar contenidos para diferentes públicos. Pero el español utilizado por una máquina no siempre refleja las diferencias culturales de una comunidad tan diversa. No es lo mismo el español de México que el de Puerto Rico, Cuba, Colombia, Venezuela, Centroamérica o España. Tampoco es igual la manera de hablar de una persona recién llegada a Estados Unidos que la de un joven latino nacido allí.
Por eso, la conversación sobre IA y comunidad latina también debería incluir una pregunta sobre representación cultural: ¿quién está creando las tecnologías y con qué datos se entrenan?

La otra cara: confianza y preocupación
La expansión de la inteligencia artificial no significa que exista confianza absoluta. El estudio de Pew muestra que los adultos hispanos tienen opiniones divididas sobre el impacto futuro de la IA. El 23% considera que tendrá un efecto positivo personalmente, mientras que el 26% piensa que será negativo; otro 25% cree que los efectos positivos y negativos se equilibrarán y un 24% no está seguro. Respecto a la sociedad en general, el 18% de los hispanos espera un impacto positivo, frente al 36% que anticipa uno negativo. Además, una mayoría de estadounidenses considera que la inteligencia artificial está avanzando demasiado rápido.
La preocupación no es solamente laboral. También existen dudas sobre privacidad, errores, información falsa y la posibilidad de confiar demasiado en respuestas generadas automáticamente.
Esto resulta especialmente relevante cuando las personas utilizan chatbots para cuestiones delicadas. Un estudio posterior de Pew, realizado en junio de 2026, encontró que el 39% de los adultos hispanos había utilizado chatbots para al menos una de las razones relacionadas con salud que fueron consultadas. Eso demuestra el alcance de la tecnología, pero también plantea la necesidad de distinguir entre una herramienta que ayuda a encontrar información y una fuente profesional que pueda evaluar una situación concreta.
Una oportunidad para los pequeños negocios
Existe otro aspecto especialmente interesante para la comunidad latina: el emprendimiento. Los pequeños negocios suelen tener menos recursos que las grandes empresas para contratar especialistas en marketing, diseño, traducción o creación de contenidos. Las herramientas de IA pueden reducir algunas de esas barreras. Un restaurante puede generar ideas para sus redes sociales y una tienda puede preparar descripciones de productos. Para el profesional independiente puede organizar una presentación y para el emprendedor puede convertir una idea inicial en un plan de trabajo.
La tecnología no elimina la necesidad de conocimiento empresarial, pero puede proporcionar herramientas que antes estaban fuera del alcance de muchos pequeños negocios.
El reto no es solamente aprender a usarla
Para los latinos, la conversación sobre inteligencia artificial no debería reducirse a una pregunta tecnológica. También es una conversación sobre educación, empleo, idioma, emprendimiento, acceso y oportunidades. La cuestión será quién tiene acceso a estas herramientas, quién sabe utilizarlas, quién puede verificar la información que producen y quién queda atrás. La IA puede convertirse en una herramienta para ampliar oportunidades. Pero para que eso ocurra, será necesario acompañar la tecnología con educación digital, pensamiento crítico y acceso equitativo.